A medida que los ancianos avanzan en edad, limitan las salidas y realizan casi todas sus actividades dentro de la casa, que es donde ocurren la mayoría de los accidentes.
En general son caídas sin gravedad, pero dejan el miedo a caerse de
nuevo.
Si empezamos a hacer las cosas por ellos, cuando todavía pueden hacerlas por sí mismos aunque sea con lentitud y dificultad, se desaniman.
Así pierden seguridad, se mueven menos y empiezan a necesitar ayuda permanente.







