29/11/19

Las fiestas con los mayores



En esta época del año las personas de edad están más vulnerables. Para la mayoría de ellos lo importante es que la familia se reúna pero, aunque tengan interés en pasarla bien, muchos quieren que pasen pronto. Porque aparecen recuerdos tristes, se notan más las ausencias o piensan en su futuro con desaliento.

Para el anciano es muy necesario sentirse útil y mantener algo del rol que ha tenido en el pasado.


Navidad es una oportunidad para tenerlos en cuenta, demostrarles cariño y que se sientan conectados con las actividades que se desarrollen.
Tratando de no forzar situaciones, podemos organizar reuniones donde participen y disfruten todos los integrantes de la familia.

Proponer para Incluir


Algo tan sencillo como hacer que descansen, lean o vean una peli donde nos reunimos todos, y no dejarlos solos en su cuarto, los ayuda a levantar el ánimo.
A los que ya no manejan o salen poco, podemos invitarlos a una recorrida por el barrio para ver las calles y vidrieras decoradas.

Pensá en acompañarlos a comprar sus regalos, ayudarlos a armar el arbolito o mandar mails a amigos, así van a tener un proyecto para organizar y ser protagonistas.
Darle importancia y ayudarlos en su arreglo personal. A cualquier edad nos gusta sentirnos de fiesta y agradar a los demás.

Pediles que preparen alguna comida, compartan recetas o ayuden a pensar el menú.
Pueden armar el centro de mesa o adornos con los chicos, ir a la Iglesia, cantar, compartir recuerdos o contar historias familiares. 
Si es poco realista, una de las formas de hacerlo participar es compartir alguna tarea sencilla, como revolver una preparación. Valorá su colaboración, para que sean parte de la celebración.

Armá juegos temáticos, como adivinar la cantidad de adornos en el árbol o abrir los regalos de a uno con sorteos, hace que el encuentro dure más y todos se diviertan.
A las personas mayores les gusta recibir regalos, aunque no quieren sentir que fue una carga comprarles algo.
No tienen por qué ser caros: dibujos, escritos o fotos les permite mostrarlos con orgullo y genera un sentido de pertenencia.
Podemos pensar en darles un gusto con delicatessen que no tengan a su alcance todos los días; o en cosas que no les resulta fácil comprar u organizar por sí mismos, como eventos (entradas para el teatro o un día de campo) o tecnología (teléfonos con botones grandes, GPS para buscar lugares nuevos a visitar, detector de metales, medidor de pasos, etc.).




Las dificultades


Gran parte de los mayores comparten las fiestas con sus familias, aunque muchos prefieren estar más tranquilos y no romper sus rutinas.
Los invitamos con amor, para que no estén solos y podamos atenderlos, pero a veces no nos damos cuenta que ahora hay cosas que los molestan o inquietan.



Música alta, luces, petardos y conversaciones rápidas y entrecruzadas… cuando nos queremos acordar están excluidos y en silencio.
Puede ser que no escuchen bien, o se sientan inseguros para interrumpir, y así se acostumbran a observar sin participar o se quedan enojados, o tristes.
Acortar el tiempo que permanezcan en las reuniones es una buena estrategia, si la familia dedica un buen rato para preguntar sobre sus cosas y escucharlos. Necesitan que valoremos lo que ellos tienen para contar.

Si viven en geriátricos, algunos eligen quedarse esa noche a cenar y brindar con sus compañeros. Respetá su opinión y, en ese caso, reforzá las visitas y llamadas, alcanzales viandas o proponeles una salida dedicada a ellos.
Si nuestro familiar mayor se encuentra enfermo, en esta época del año podemos perder la motivación. Compartamos su cuidado con familiares y amigos para celebrar lo que todavía podemos hacer juntos.

Por último, así como tomamos precauciones con la dieta, los brindis y sus medicamentos, tratemos de generar entornos seguros.
Mantengamos un desorden mínimo, con escaleras y pasillos iluminados y libres de obstáculos como cables y prolongadores.
La decoración no puede ser excesiva o las luces fuertes e intermitentes, porque pueden generar desorientación.
Evitar las velas, colocar las tarjetas y adornos de papel lejos de fuentes de calor y controlar que los matafuegos no estén vencidos.

Anticipar situaciones, ser adaptables al adulto mayor con gestos de tolerancia y lograr un ambiente acogedor nos beneficia a todos, porque los va a entretener, consolar y volver más optimistas

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