En esta época del año las personas de edad están más vulnerables. Para la mayoría de ellos lo importante es que la familia se reúna pero, aunque tengan interés en pasarla bien, muchos quieren que pasen pronto. Porque aparecen recuerdos tristes, se notan más las ausencias o piensan en su futuro con desaliento.
Navidad es una oportunidad para tenerlos en cuenta, demostrarles cariño
y que se sientan conectados con las actividades que se desarrollen.
Tratando de no forzar situaciones, podemos organizar reuniones donde
participen y disfruten todos los integrantes de la familia.
Proponer para Incluir
Algo tan sencillo como hacer que descansen, lean o vean una peli donde
nos reunimos todos, y no dejarlos solos en su cuarto, los ayuda a levantar el
ánimo.
A los que ya
no manejan o salen poco, podemos invitarlos a una recorrida por el barrio para
ver las calles y vidrieras decoradas.
Pensá en
acompañarlos a comprar sus regalos, ayudarlos a armar el arbolito o mandar
mails a amigos, así van a tener un proyecto para organizar y ser protagonistas.
Darle importancia y ayudarlos en su arreglo personal. A cualquier edad nos
gusta sentirnos de fiesta y agradar a los demás.
Pediles que preparen alguna comida, compartan recetas o ayuden a pensar el menú.
Pueden armar el centro de mesa o adornos con los chicos, ir a la Iglesia, cantar, compartir recuerdos o contar historias familiares.
Pueden armar el centro de mesa o adornos con los chicos, ir a la Iglesia, cantar, compartir recuerdos o contar historias familiares.
Si es poco realista, una de las formas de hacerlo participar es
compartir alguna tarea sencilla, como revolver una preparación. Valorá su
colaboración, para que sean parte de la celebración.
Armá juegos
temáticos, como adivinar la cantidad de adornos en el árbol o abrir los regalos
de a uno con sorteos, hace que el encuentro dure más y todos se diviertan.
A las personas mayores les gusta recibir regalos, aunque no quieren
sentir que fue una carga comprarles algo.
No tienen por qué ser caros: dibujos, escritos o fotos les permite
mostrarlos con orgullo y genera un sentido de pertenencia.
Podemos pensar en darles un gusto con delicatessen que no tengan a su
alcance todos los días; o en cosas que no les resulta fácil comprar u organizar
por sí mismos, como eventos (entradas para el teatro o un día de campo) o
tecnología (teléfonos con botones grandes, GPS para buscar lugares nuevos a
visitar, detector de metales, medidor de pasos, etc.).
Gran parte de los mayores comparten las fiestas con sus familias, aunque muchos prefieren estar más tranquilos y no romper sus rutinas.
Los
invitamos con amor, para que no estén solos y podamos atenderlos, pero a veces
no nos damos cuenta que ahora hay cosas que los molestan o inquietan.
Música alta, luces, petardos y conversaciones rápidas y entrecruzadas… cuando nos queremos acordar están excluidos y en silencio.
Puede ser que no escuchen bien, o se sientan inseguros para
interrumpir, y así se acostumbran a observar sin participar o se quedan enojados,
o tristes.
Acortar el tiempo que permanezcan en las reuniones es una buena
estrategia, si la familia dedica un buen rato para preguntar sobre
sus cosas y escucharlos. Necesitan que valoremos lo que ellos tienen para
contar.
Si viven en geriátricos, algunos eligen quedarse esa noche a cenar y brindar con sus compañeros. Respetá su opinión y, en ese caso, reforzá las visitas y llamadas, alcanzales viandas
o proponeles una salida dedicada a ellos.
Si nuestro familiar mayor se encuentra enfermo, en esta
época del año podemos perder la motivación. Compartamos su cuidado con
familiares y amigos para celebrar lo que
todavía podemos hacer juntos.
Por último,
así como tomamos precauciones con la dieta, los brindis y sus medicamentos,
tratemos de generar entornos seguros.
Mantengamos un desorden mínimo, con escaleras y pasillos iluminados y libres de
obstáculos como cables y prolongadores.
La decoración no puede ser excesiva o las luces fuertes e intermitentes, porque
pueden generar desorientación.
Evitar las velas, colocar las tarjetas y adornos de papel lejos de fuentes de calor y controlar que los matafuegos no estén vencidos.
Anticipar situaciones, ser adaptables al adulto mayor con gestos de tolerancia y lograr un ambiente acogedor nos beneficia a todos, porque los va a entretener, consolar y volver más optimistas


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