19/10/20

Tips Básicos para espacios seguros



Ya vimos que durante el envejecimiento saludable, la gran mayoría de los adultos mayores tiene autonomía. Esto quiere decir que toman sus propias decisiones, se desenvuelven solos y permanecen en sus casas.

Aun así, las habilidades básicas se deterioran lentamente. Movimientos sencillos, como subirse un pantalón, atarse los cordones, cortar la comida y hasta atender la puerta, pueden significar un gran esfuerzo. Aparecen dificultades para atenderse a sí mismo, y es cuando se empieza a necesitar ayuda de prótesis o de otras personas.
Vivir muchos años va tornando frágiles a los ancianos y por eso es importante adaptar antes sus viviendas, previendo sus nuevas necesidades, para retrasar la invalidez y la dependencia.
Activos, pero reduciendo riesgos

Las caídas son el accidente más frecuente en la ancianidad. En general ocurren dentro de la casa, al anochecer y por inestabilidad, queriendo alcanzar algo, al girar o estar apurado. También por calzado inadecuado, visión defectuosa e incluso por sobremedicación.
Y por supuesto por obstáculos en el hogar.
* Hablamos de ancianos que viven solos pero en contacto con sus familias, que se preocupan por ellos y facilitan su independencia. Vivir “en soledad” es diferente y representa un riesgo en sí mismo.
Hoy existen productos que mejoran la accesibilidad, los movimientos, la aprensión manual, etc.
Desde la clásica utilización de bastones, andadores y silla de ruedas, hasta tecnologías que permiten una “casa inteligente” o servicios de ayuda remota.


S.O.S ¿Por dónde empiezo?

Antes de encarar reformas caras y complejas, hay que saber con qué contamos en la vivienda y examinar el estado en que se encuentra.







Conversá con tu familiar mayor sobre qué necesita y sus posibilidades reales (físicas y económicas). Croquis en mano, anotá todas las ideas que surjan y sean viables, las prioridades y etapas graduales.






  • Hacer una inspección de las instalaciones, distribución de cables, enchufes y artefactos, caños, filtraciones y desagües.
  • Colocar disyuntores, detectores de humo y de gas.
  • Poner pasamanos en escaleras y pasillos.
  • A los desniveles y pisos resbaladizos hay que texturarlos, y reemplazar los de superficies muy irregulares en el exterior.
El baño es un lugar muy peligroso porque es un ambiente reducido, en general está húmedo y tiene artefactos muy cercanos y duros.

  • La puerta debe abrir hacia afuera para poder asistir a alguien caído. Hay que colocar agarraderas y canillas fáciles de agarrar o girar.
  • Se debe facilitar el recorrido nocturno con luz testigo en los pasillos o sensor de movimiento.
Se pueden reacomodar algunas cosas, pero no es aconsejable cambiar mucho, porque no reconocer los muebles en los lugares de siempre, les puede provocar desorientación.

  • Evitar equipamiento de vidrio o con bordes filosos, y verificar que los lugares de asiento no sean muy altos ni muy bajos (incluso el inodoro). Retirar alfombras sueltas.
  • La buena iluminación es esencial. Debe resaltar lugares significativos y evitar contraluces. Contar con pulsadores de luz con piloto y táctiles.
  • Buscar las mejores visuales, iluminación natural y aireación en los espacios donde pasan más horas.
  • Las cosas de uso frecuente deben estar en estantes o cajones del medio, para no agacharse o estirarse y perder el equilibrio. Generar contrastes con los colores ayuda a distinguir los distintos elementos.


Pensando juntos

Planifiquen qué hacer en situaciones de emergencia (médica, robo, incendio, inundación, etc.)
El consorcio o vecinos deben saber que hay un adulto mayor a ser asistido (a veces con su mascota) y a quién llamar. Números grandes y en lugares visibles.


Por último, no desesperes: hacés lo que podés, y los mayores permiten.


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