17/3/20

Envejecer en Casa


Hoy en día, la familias son más chicas y con modelos diferentes, colaboran con sus mayores pero sin convivir con ellos. 
Así es que la mayoría de los ancianos viven solos en sus hogares. 

¿A qué llamamos Casa?
No es sólo tener un techo. Hay que pagar cuentas, decidir qué comer, reponer lamparitas, llamar al plomero ...
Además de comer, dormir y bañarnos; en nuestro hogar nos reímos, lloramos, recordamos, discutimos, amamos …

Al envejecer en casa, las personas de edad conservan su autonomía por mucho más tiempo, y se sienten autosuficientes y valorados. Con o sin ayuda, pueden realizar casi todas sus actividades diarias y se sienten más activos. Eligen qué quieren hacer y cuándo, qué ropa se ponen, si van a pasear, ver tele o regar.


La vivienda tiene que estar adaptada a sus necesidades


En la vejez, cuando hay mayor inestabilidad, rigidez y debilidad; aumenta el riesgo de accidentes (caídas, cortes, intoxicaciones o quemaduras).
Hay mayores que se cuidan demasiado y otros que se creen superman, pero tanto los miedosos como los audaces, tienen que valerse por sí mismos, y para eso el entorno tiene que estar adaptado.
Si hay que controlar los remedios, tener buena dieta y actividad física, la vista y el oído, tener buenos zapatos …  ¡Imaginate la importancia de eliminar los obstáculos en el hogar!


En su casa los mayores están más activos
Las barreras surgen por pisos resbaladizos, poca luz, desniveles, pero también por los muebles, decoración y cosas que se van acumulando por ejemplo.
Hay que pensar modificaciones sencillas, por etapas, que no los abrumen. Por mejor intención que tengamos, si las mejoras no están de acuerdo a sus posibilidades físicas o psíquicas, y no los motivan, no podrán adaptarse.
Lo ideal es buscar su complicidad, que el anciano nos cuente lo que necesita para sentirse cómodo y seguro en su casa.


Las rutinas ayudan


¿Viste que las personas grandes pasan mucho tiempo mirando todo, y enseguida comentan cuando cambia algo? Es porque se aferran a lo que conocen, para no sentir miedo o incertidumbre.


Con un buen diseño se sentirán confiados. Si cada cosa está en su lugar y a su alcance, no pierden el equilibrio ni se desorientan, y tienen menos riesgo de sufrir accidentes.
Pero por otra parte, si todo es igual y demasiado rutinario, se distraen y ponen menos atención en lo que hacen.
Hay que lograr un equilibrio, con elementos y equipamiento que los obligue a poner voluntad y esfuerzo para mantener el alerta.
Aún personas con compromiso cognitivo leve, o enfermedades crónicas, pueden enfrentar pequeños desafíos en su vida diaria y ser independientes.


Mayores en sus casas. ¿Conviene? ¿Hasta cuándo?


Cuando el anciano se vuelve frágil y necesita más cuidados, aparece una sobrecarga en la familia y se empieza a pensar en una Residencia para Mayores.
Aunque hay muy buenas, las personas cuando ingresan dejan sus costumbres y pertenencias, y tienen que adaptarse a la organización. Así, algunos se vuelven muy dependientes o apáticos.

Sin embargo, aún con alguna discapacidad (mala visión o sordera por ejemplo), si la vivienda se va adecuando, no siempre es necesario que el anciano se mude.
Podría ser mejor que permanezca en su hogar, con servicios domiciliarios o de teleasistencia.
Cada caso es distinto. Un equipo interdisciplinario puede orientar sobre opciones y ayudar a evaluar costos, afectivos y económicos.

  • Proveedores de apoyo, públicos y privados, (para tareas dentro y fuera de la casa, de compañía, grupos familiares, terapéuticos, etc.).
  • Centros de día (con actividades durante horarios limitados)
  • Residencias Temporales (“respiro familiar”, durante períodos cortos como vacaciones).
  • Viviendas asistidas (para mayores autoválidos, con servicios propios y asistencia programada).
  • Residencias para Mayores (que estén enfocadas en retrasar la dependencia).
  • Centros asistidos para rehabilitación y convalecencias.
  • Establecimientos para dependientes crónicos y cuidados paliativos.

Aunque en nuestro país no contamos con toda la gama de estos servicios (como pueden ser unidades más hogareñas, para 6 o 10 mayores, donde no se comparte habitación, el funcionamiento se decide con el personal y en las actividades participan familias y comunidad), es importante investigar en cada zona y tratar de encontrar variantes creativas, o a personas y grupos interesados en desarrollarlos.





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