12/6/14

Vejez activa y buenas noticias


... “vamos a ser un mundo lleno de gente mayor”...
Lo importante en esta información no es que haya más viejos, sino lograr que sean más sanos y menos dependientes, porque la longevidad amenaza la autonomía.

¿Sabés cuál es el mayor temor de una persona grande? 
Perder la lucidez, su independencia o tener impedimentos físicos. 
Uno creería que lo más significativo es el miedo a morir, pero autonomía dependencia son temas fundamentales en la vejez.





Porque los mayores quieren seguir teniendo control sobre sus vidas y saben que esto puede llegar a ser muy complicado (Pensemos en el manejo del dinero, decidir dónde vivir, convivir con las ideas de otros, etc.). 

Adaptarse a este cambio demográfico es un desafío importante incluso a nivel global, porque la mayoría de los países no tienen servicios, suficientes o adecuados, para atender la salud de la gente grande y generar entornos facilitadores para ellos. 
De ahí que la Organización Mundial de la Salud promueve
un envejecimiento activo para alcanzar un envejecimiento exitoso

¿De qué se trata? De mantener la capacidad de decidir (¡nada menos!) y prevenir la dependencia, con el objetivo de extender la  esperanza de vida sana.


Buenas noticias para destacar
  •   La vejez no es una enfermedad
Desde el día en que nacemos empezamos a envejecer, pero no hay “patologías” que sean por la edad  y por eso, aunque hoy hay más personas mayores, un porcentaje muy importante de ellos se mantiene sano o con menos dependencia.
Tampoco rebotes de alegría si no te estás ocupando. Más o menos lo de siempre: dieta, ejercicio, motivación … y vas viendo.
  •  La edad cronológica es irrelevante
¡¿Qué tal?!  Ahora los “marcadores de vejez” se miden por el grado de autonomía, ya no es por la edad que tenés. Como vimos, la disminución de capacidades depende más de factores externos que del envejecimiento en sí.
Hablar de “una edad” para la vejez, genera conceptos que pueden no estar instalados en la psiquis del individuo y alterar un proceso natural (¿cómo cuando los noticieros anuncian: “un anciano de 60 años” y querés asesinar a alguien? … algo así).
  •  Existen nuevas formas de envejecer
Cada uno de nosotros tiene una perspectiva diferente sobre el proceso de envejecer que, para quienes están saludables, puede ser una experiencia muy positiva.
Como vemos con frecuencia, mucha gente grande se adapta a los cambios y sigue activa.

Son productivos, participan en diversos ámbitos, practican deportes, continúan con su carrera y hasta emprenden una nueva. Tienen interés en el acceso a la información y la tecnología. Algunos hasta colaboran en la economía de sus familias, que dependen de esas contribuciones.
Lo relevante de estas transformaciones es que los mayores “no quieren sentirse viejos o enfermos, ni dejar su vivienda”, lo que instaló con fuerza temas como adaptabilidad, flexibilidad y accesibilidad y abrió un abanico de ayudas técnicas para que lo logren.


  •  Hay cambios en la mirada y el lugar de los adultos mayores en la sociedad
Tomar conciencia del envejecimiento propio no es fácil, sumado al incremento de la indiferencia y la discriminación por edad.
Sin embargo estos nuevos viejos realizaron cambios socioculturales muy importantes y están logrando, por su propio empuje, que los estereotipos negativos asociados a la vejez comiencen a ceder (de a poco).
Como las familias hoy tienen más integrantes ancianos, se empieza a notar cierta curiosidad y diálogo entre generaciones sobre el significado de envejecer, que va a fomentar una mirada positiva y posiblemente una comunidad más inclusiva.
La gente grande hoy es un sector tan importante de la sociedad, que se considera un mercado en expansión y la oferta de productos y servicios dirigidos a ellos está creciendo, lo que también genera un cambio de percepción de su realidad, de sus características propias.
  • Muchos países y Organizaciones están trabajando sobre el tema
Envejecimiento, dependencia y previsión social son temas prioritarios en la agenda de los países en las próximas décadas. Ya hace varios años que se organizan Asambleas y Foros Mundiales para intercambiar experiencias y proponer acciones en conjunto.
Con la población envejecida van a crecer las necesidades de los mayores vulnerables, de manera que los Estados tendrán que esforzarse en atenderlos primero, para que no queden excluídos y así lograr un menor peso económico y social.
Otros grupos de ancianos y sus familias, urbanos y más favorecidos, van a tener que hacerse visibles por sí mismos, organizarse, lograr recursos y acciones para su bienestar; seguramente  a través de Organizaciones Civiles y redes sociales.



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